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6/6/15

Sibö: creador supremo del mundo Skawak (Teología Bribri)

Sibö, representación alegórica
(Pintor brunca, Melvin Gonzalez Rojas, Kamel)
Sibú o Sibö (en bribri, Sib`ö) es el Dios supremo y sembrador de su pueblo, los Bribris, en Skawak (Talamanca, Costa Rica). Su tradición oral religiosa, puede tipificarse como una teología monoteísta prehispánica, respaldada con una visión de mundo, la cual implica tanto su teogonía, su cosmogonía, como su antropogonía. Tal visión de mundo, asume por defecto, un "nómos cósmico", es decir,  el orden legal  del estado de las cosas del universo.  De ello, se puede colegir una ontología que subsume las pluralidades de seres individuales, con sus propias cualidades, dentro del universo bribri, en el contexto de gama de normas cíclicas de un orden cósmico, que emana hipostáticamente, desde el espacio sagrado del Supremo Sibö, prosiguiendo con los otros dioses subordinados y una pléyade de espíritus, que pueblan la totalidad de los intersticios universales. Un universo ordenado y poblado de dioses, hombres y mujeres, junto con los espíritus que habitan fácticamente en las selvas en forma de animales o plantas. Los espacios y tiempos sagrados, se mezclan heterogéneamente con los espacios y tiempos profanos, lo sagrado es profano y lo profano es sagrado, de ahí, se desprende a su vez, una ecología teológica también. 
Más que una mitología, se trata de una teología monoteísta, que se traduce en una religión, que es autóctona de las tierras que hoy son Costa Rica,  con sus rituales y un conocimiento sagrado heredado oralmente, es decir, una palabra de Dios, del dios Sibö. 
Sibö, canta y danza sus enseñanzas
Sibö, creador de los Bribris, danza y canta sus mandamientos, es decir, las normas de vida, con respecto a sus congéneres, a los espíritus y demás entidades que pueblan la naturaleza en las selvas. Se trata entonces de una ética de la convivencia social junto con una ecología, en la que se estipulan los roles y jerarquías, tanto en los órdenes supranaturales, como en los  naturales, cuyas fronteras son borrosas. Por consecuencia, es una ética que se traduce en el orden político, en la ordenanza de la sociedad Bribrí, con su división social del trabajo, sus especializaciones, sus roles, labores y responsabilidades, explícitamente definidos. 
Preservar de la palabra de Dios, la palabra de Sibú, su mundo y sus creaturas, es la herencia doctrinal del pueblo Bribri. Se requiere entonces, de individuos sabios, que conozcan y reproduzcan esta sabiduría ancestral sagrada. La doctrina de Sibö, es toda una estética natural, a la vez que una ética social, a la vez que una política o normativa jerárquica de las relaciones de poder moral y coercitivo. Es una manera de percibir y entender el mundo, en el contexto de las faenas cotidianas de su pueblo, de manera muy distinta a la europea occidental, pues los bribris y cabécares, aprenden desde su infancia, el equilibrio ecológico con la naturaleza, y por consecuencia, el equilibrio moral con sus semejantes, sean espíritus animales antropomorfizados, o sean sus semejantes humanos, que son parte de su alteridad sagrada. Es mitología, teología, cosmología, antropología y filosofía, todo integrado en la visión de mundo heredada en la palabra de Dios, de Sibö.
     Jerarquía político-social Bribri, dada desde la Divinidad: Sibö-Surá
(Sibaja Á., Alberto. Siböwak)
En términos generales, Sibö o Sibú es el gran espíritu, o principal ser sobrehumano. Es un espíritu bueno, de quien no hay que temer nada y se le rinde una especie de respeto pasivo, pero no adoración ni culto. Se le considera más bien como el jefe del país feliz, del estado futuro; pero que no se molesta por las cosas mundanas. A pesar de todo, se observa en su teología, toda la familia de las tribus es esencialmente monoteísta, aunque muestra una apertura hacia una pluralidad de dioses menores, de menor rango. 
Sibú con cabeza de zopilote.  Colgante  de oro 
(Costa Rica, Museo del Oro Precolombino)
Sibú es el gran espíritu, omnipotente y omnipresente. Es él quien representa el principio del bien, Sibú es el creador del mundo. Habita en el plano superior. No se conocen representaciones materiales de Sibú, el cual enseñó al hombre a danzar y cantar disfrazado de zopilote. A Sibú se le considera como el gran civilizador indígena, y por ello es considerado como una figura mítica.

Cuando Sibú nació, los srbulus se enteraron de su nacimiento por el canto de un gallo, y desearon matarlo. Cuando Sibú creció, para vengarse de los srbulus los hace abandonar el mundo.

Cosmos Bribri
Historia Bribri de Sibö:
"Cuenta la historia Bribrí que existe Suré el mundo de allá, detrás del sol y el mundo de acá, la Tierra tal como la conocemos. Suré es la realidad, donde todo es más intenso, real, bueno pero también más malo. En la Tierra todo son sólo reflejos, sombras de la realidad de Suré. Allá estamos nosotros Como somos en verdad, también los animales y las plantas, árboles, ríos y montañas, porque lo de acá en la Tierra es sólo sombra y reflejo de lo que existe detrás del sol y nada existe acá que no haya existido antes en Suré. Allá, tenemos nuestras verdaderas vidas. Somos creados allá y cuando morimos, nacemos acá y cuando morimos acá regresamos allá con el buen Sibú.
Sibú: señor absoluto
(Sibaja Á., Alberto. Siböwak)
Nada es real en el mundo de acá y no se cuestiona, así son las cosas porque así lo quiso el buen Sibú, dios todo poderoso de todo lo que está por encima del suelo. Junto a Sibú esta Surá, el formador, el hacedor, dios de todo lo que está dentro del suelo, quien pudre, desintegra todo como paso necesario para volver a crear.
Surá: señora o señor del reino interior
(Sibaja Á., Alberto. Siböwak)
Hay dos puertas: la puerta por donde nace el sol, la puerta de lo alto y la puerta por donde el sol se va, la puerta de lo de abajo. Si se abre mucho la puerta del este, salen males, sequías, inundaciones, enfermedades, huracanes, guerras. Por eso Sibú vigila esa puerta todo el día para que los males no vengan acá. Pero siempre logran salir algunos de estos males y cuando nace el sol y caen sobre la Tierra el awá (chaman) con sus cantos y sahumerios los espanta con la ayuda de Sibú, los lanzan por la puerta de abajo, por la puerta por donde el sol se va. Debajo del mar caen y por debajo de la tierra.
Awa: Chamán invocando los espíritus
(Ditsö: El legado de nuestra tierra)
Por las noches, Sibú cuida esa otra puerta. Vela y ayuda al awá que cura las enfermedades, que aleja los malos espíritus con sus ritos y ceremonias; guarda al Dueño de las serpientes y de los peces, que vive en el lado donde el sol se acuesta, para que no lance sus culebras y mate a la gente. El Dueño de las serpientes ve muy mal: ve a las personas como pájaros y les lanza flechas con sus cerbatanas para cazarlos pero sus flechas se vuelven culebras que muerden y matan a la gente. Por eso es peligroso salir a la puesta del sol pues te puede ver el dueño de las serpientes, pensar que eres un pájaro y te lanzará sus flechas y te perderás para siempre.
Arabrú, gente pequeña de la selva, extravían y roban niños
Abajo, dentro de la tierra, vive Surá el Hacedor, la madre Surá, un hombre y una mujer en uno, ellos son los dueños de los animales. Siempre son dos, un rey y una reina. Allí abajo viven también los hombres diminutos, la gente pequeña, que roba niños y hacen muchos daños. Si prestas oídos a la gente pequeña, a los duendes, te perderán y no volverás, no sabremos dónde estás ni lo que haces. No hagas tratos con los hombres diminutos porque son peligrosos.

Así están hechos el allá y el acá, el arriba y el abajo, la noche y el día. Nadie de acá puede ver el allá y nadie del allá puede ver el acá, así los hizo Sibú y Surá antes del Tiempo y la Historia. Y lo que ellos hicieron nadie lo puede cambiar."

(Narración, basada principalmente en "La Creación de la tierra y otras historias del buen Sibú y de los Bribris” de Adela Ferreto, quien se inspiro en la obra de investigación de la antropóloga costarricense Dra. Maria Eugenia Bozzoli.)
En la Cordillera de Talamanca, Costa Rica,
 está el mítico Suràyum, lugar donde Sibú creó a los bribris.