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15/6/14

Marx en el Soho(Brian Jones)(+Vídeos+Libro)

"En nuestro tiempo,
 el cambio se cierne sobre el mundo
 y no se podrá detener 
o ser canalizado como desearíamos. 
 La cuestión actual, es entenderlo". 
 Karl H. Marx

Marx en el Soho: interpretado por Brian Jones, 2010

Marx en el Soho, escrito en 1999 por el historiador Howard Zinn (1922-2010), es un monólogo sobre la vida de Karl Marx. Zinn afirmó que escribió la obra para "mostrar un Marx como pocas personas lo conocían, como un hombre de familia, que luchaba por mantener a su esposa e hijos."

La obra representa a un Marx, quien resucitó para defender los ideales del comunismo de su versión deshumanizada, practicado en la antigua Unión Soviética y para defender a la humanidad del capitalismo.

Zinn escribe en su prólogo, que ya en la edad de 17 años, había encontrado las potencialidades dramáticas del tema, en particular, "porque todo el establecimiento de los gobiernos no era neutral, y que, a pesar de sus pretensiones, sirven a la clase capitalista, ....,  cuando mis amigos comunistas, me trajeron con ellos a una manifestación en Times Square, cientos de personas desplegaron pancartas que proclamaban la oposición a la guerra y al fascismo; marcharon por las calles, entonces oí sirenas. La policía montada arremetió contra la multitud. Yo quedé inconsciente por los golpes de un policía vestido de civil. Cuando desperté, y despejé mi mente, sólo podía pensar en algo inquietante: la policía y el Estado,  son los defensores de las clases con gran riqueza. Entonces, ¿La libertad de expresión y la libertad de agrupación dependía  de clase sociales a la que pertenecías?". Zinn explica que: "Karl y Jenny Marx se habían trasladado a Londres después de haber sido expulsado de un país tras otro en el continente europeo. Vivían en el mugriento distrito de Soho, y los revolucionarios de toda Europa, habían llegado a Londres, para ir a visitarlo a su casa. Esa escena imaginada, -con Marx en casa, con su esposa y Jenny, su hija Eleanor-, me fascinó ".
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Intepretación de Brian Jones, actor afroamericano y activista, quien ha presentado este monólogo como un atractivo espectáculo en todo EE.UU. desde 1999. Grabación: Lannan Foudation
Howard Zinn y Brian Jones

30/5/14

Los "subnormales" en Ayn Rand, analogías con la "higiene racial" nazi(+vídeo)


Los "subnormales" en Ayn Rand, 
analogías con la "higiene racial" nazi

En esta entrevista Ayn Rand, considera que los retrasados mentales o "subnormales" como los denomina, no deben ser apoyados por los gastos gubernamentales, y dejados a la libre, a cualquier tipo de caridad privada, en un sentido consecuente tal y como lo sostiene en su obra: "Atlas Shrugged" (La rebelión de Atlas).  Ayn Rand, confronta el individualismo versus el colectivismo, asumiendo el egoísmo como virtud suprema del individualismo, frente a las visiones ancestrales del colectivismo, considerándolo una doctrina fracasada, origen de los peores males de la humanidad. De ahí que cualquier tipo de caridad, ayuda al prójimo, altruismo, es parte de un pasado que debe ser superado por su Atlas, por su "supra-hombre", individualista, egoísta, con voluntad de acero,  guiado tan sólo por la razón, no por las emociones, a las que Rand ha señalado como humanamente degradantes, y quienes puedan sentir algún tipo de empatía solidaria con cualquier otro ser humano, son los débiles. Aunque su vida personal-afectiva, distó mucho de ese ideal y se manifestó absolutamente irascible, mostrándose a lo largo de su vida, más bien irracional, celosa y vengativa; pasiones que no están ausentes en los héroes y las heroínas de sus novelas (Ver: Nathaniel Branden on "My Years With Ayn Rand"). Aun así, con esta contradicción neurótica nunca resuelta, entre lo que aspiraba ser y lo que realmente fue, presente tanto en su vida personal y como en la ficcional, Rand exalta el egoísmo racional, al considerarlo como propio de la racionalidad capitalista en su práctica cotidiana, y en la Rebelión de Atlas, los personajes que encarnan la ética objetivista randiana, lo expresan descarnadamente y sin empacho, como se evidencia en el siguiente pasaje: 

"Es cierto -admitió Rearden gravemente- Quizá te deba una explicación por si te di una impresión errónea. Nunca he intentado recordarte que vives de mi caridad, creí que eras tú quien debía recordarlo. Siempre pensé que cualquier ser humano que acepta la ayuda de otro, sabe que la buena voluntad es el único motivo del donante y que dicha buena voluntad es el pago que recibe a cambio, pero veo que me equivoqué. Recibías tu comida sin ganártela y llegaste a la conclusión de que tampoco el afecto ha de ser ganado. Imaginaste que yo era la persona más segura del mundo a quien escupir, precisamente porque te tengo agarrado por el cuello. Creíste que nunca te obligaría a recordarlo y que estaría atado por el temor a herir tus sentimientos. Dejémoslo claro: eres un objeto de caridad cuyo crédito se agotó hace tiempo. Cualquier afecto que pudiera haber sentido por ti, se ha esfumado. No tengo el menor interés en ti, ni en tu destino, ni tu futuro. No encuentro ninguna razón para seguir alimentándote. Si te vas de mi casa, no me importará para nada si te mueres de hambre o no. Ahora bien, ésa es tu situación aquí, y espero que la recuerdes si quieres continuar en esta casa. Si no, vete."
Ayn Rand La Rebelión de Atlas

No obstante, no explica, como conciliar que pueda existir algún tipo de caridad privada, como la sugerida en la entrevista, con su tesis de: "egoísmo propietario" o "egoísmo racional", tema al que dedica también su obra:  "The Virtue of Selfishness" (La Virtud del Egoísmo)", afirmando que: 

"El hombre, -cada hombre-, es un fin en sí mismo, no el medio para los fines de otros. Debe existir por sí mismo y para sí mismo, sin sacrificarse por los demás ni sacrificando a otros. La búsqueda de su propio interés racional y su felicidad es el más alto propósito moral de su vida."  

"No soy primariamente una defensora del capitalismo, sino del egoísmo; y no soy primariamente una defensora del egoísmo, sino de la razón. Si uno reconoce la primacía de la razón y la aplica consistentemente, todo lo demás viene por descontado. Esto, la supremacía de la razón, era, es y será el principal interés de mi trabajo, y la esencia del objetivismo."

"La ética objetivista orgullosamente aboga y defiende el egoísmo racional, que quiere decir: los valores necesarios para la supervivencia del hombre en tanto hombre, lo que significa: los valores necesarios para la supervivencia humana, no los valores producidos por los deseos, emociones, "aspiraciones", los sentimientos, caprichos o las necesidades de las bestias irracionales, que nunca han superado la práctica primordial de los sacrificios humanos, nunca han descubierto una sociedad industrial y no se puede concebir ningún interés propio, sino aquel de tomar el botín del momento."(p.21)

"La denuncia de los "pecados" del  capitalismo, tales como que se permite que un viejo tendero de la esquina, sea conducido a la quiebra, por una gran cadena de tiendas, lo que implica, que se ha logrado un nuevo bienestar económico, es decir, el progreso que obtienen los clientes con respecto a la antigua tienda de comestibles. Así que la idea que de la cadena de grandes tiendas deben ser reguladas para proteger a las limitaciones de la iniciativa de la vieja y pequeña tienda de comestibles de la esquina, se trata de la doctrina del derecho divino de estancamiento." [...] "El capitalismo, por su naturaleza, implica un proceso constante de cambio, de crecimiento y de progreso. Crea las condicions sociales óptimas para que el hombre responda a los desafíos de la naturaleza, de tal manera, que es la mejor manera de avanzar en su vida. Ya que opera con el beneficio de todos los que optan por ser activos en el proceso productivo, sea cual sea su nivel de habilidad. Pero no está orientado a las demandas del estancamiento. Esto va en contra de la realidad." (pp. 88-89)
The Virtue of Selfishness. A new concept of egoism

Así las cosas, para este individualismo, o más bien, para el egoísmo propietario o racional, la caridad es un caso especial de altruismo, y como tal, resulta excluido de cualquier moral objetiva en el sentido que Ayn Rand ha propuesto de previo. Se deriva de esto, evitar cualquier caridad con personas cercanas. Sumado esto, a las tesis que presenta en esta entrevista, es decir, que todos aquellos considerados retardados mentales o cualquier tipo de subnormal, y pueden incluirse desvalidos, ancianos o enfermos terminales; no deberían ser apoyados por con recursos del gobierno, y tampoco tendrían que ser soportados por ninguna forma de altruismo; entonces, el único destino posible de estos grupos, es que se les deje morir, o que se les aplique algún tipo de eugenesia o eutanasia, que sería una salida más coherente para un "egoísmo racional". 

Esta posición randiana, encuentra una evidente analogía con la tesis de la "Higiene racial", sostenida por los nazis, es decir, de apoyar a los superdotados, y dejar morir o ejecutar a los desvalidos o sub-normales, que fue parte del ideario central de los nazis, para lograr una superioridad racial de los arios, en su búsqueda de un "supra-hombre", y esto sólo es posible también, exterminando a todos los demás sub-normales, incluyendo a judíos, gitanos, homosexuales, etc. La analogía entre Rand y Hitler es más que evidente, los enfermos mentales y demás tipo de anormales son "cargas sociales", para un estado protector y paternalista y para ambos, esto debe ser eliminado. Los que triunfarán son sus héroes randianos, "supra-hombres", sus titanes o atlas, que con su voluntad egoísta implacable, no tendrán más opción que por su superación individual. La salida de Rand, de apelar a un altruismo espontáneo por parte de instituciones capitalistas, sostenidas bajo la consigna de un "egoísmo racional", no sólo es absurda, es contradictoria, con los objetivos de sus héroes. Si el egoísmo racional es llevado a sus últimas consecuencias, entonces los "subnormales" no tardarían en convertirse en parte de los indigentes que pululan en las calles de las grandes urbes, y a su vez, hacerlos morir lentamente, por el hambre y enfermedades. Mientras que la solución final de Hitler, es más directa y menos timorata, es decir, exterminarlos, y tal higiene racial, sólo podría ser beneficiosa para la sociedad y la economía estatal. Sólo bastaría encubrir este proceso ante la opinión pública por una parte, y por otra, asumir consignas racistas como un justificativo, para eliminar este tipo de cargas sociales indeseables, como lo ha explicado Foucault. (Ver: Eliminación del los enfermos mentales en la Alemania Nazi, El asesinato de los discapacitados).