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28/6/15

Experimento "Hayek-Friedman" en el Chile de Pinochet (+vídeo,+carta)


Milton Friedman y Friedrich A. von Hayek, 
miembros de la Sociedad Mont Pelerin, 
de economía austriaca 
y su vínculo con el dictador Augusto Pinochet en Chile
(Extracto de la Doctrina de Shock, Naomi Klein)
F. A. Hayek y dictador chileno Augusto Pinochet
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Carta al Times de Londres de FA von Hayek en apoyo del "Defensor pacis"(Defensor de la Paz) de Pinochet (11 de julio 1978), en respuesta a una carta de lector: William Wallace, al acusar a Hayek de favorecer a los gobiernos autoritarios.

Señor,

Apreciaría que pueda encontrar en breve, un espacio en sus columnas, para publicar esta respuesta, requerida evidentemente, a lo expuesto por el Sr. William Wallace (24 de julio). 

"Nunca he afirmado, sin duda que los gobiernos autoritarios en general son más propensos a asegurar la libertad individual que los democráticos, sino todo lo contrario. Esto no significa, sin embargo, que en algunas circunstancias históricas, la libertad personal, no podría haber sido mejor defendida, bajo un gobierno autoritario que en un gobierno democrático. Esto ha sido cierto ocasionalmente desde el comienzos de la democracia en la antigua Atenas, donde la libertad de los sujetos fue, sin duda mejor, bajo los "30 tiranos", que bajo la democracia que mató a Sócrates y envió decenas de sus mejores hombres al exilio por decretos arbitrarios.

En los tiempos modernos ha habido, por supuesto, muchos casos de gobiernos autoritarios en los que la libertad personal estaba más segura, que en bajo las democracias. Nunca he oído hablar algo en contra de los primeros años del Dr. Salazar en su temprano gobierno, en Portugal y dudo si existe hoy en día en cualquier democracia en Europa del Este o en los continentes de África, América del Sur o Asia (con la excepción de Israel, Singapur y Hong Kong), una la libertad personal, que se encuentre tan segura, como la que se encontraba entonces en Portugal.

Más recientemente no he podido encontrar una sola persona incluso en el tan difamado Chile que no esté de acuerdo que la libertad personal es mucho mayor bajo Pinochet, que la que tenían bajo el gobierno de Allende. Tampoco he oído a ningún reclamo, por parte de una persona sensata, que en los principados de Mónaco o Liechtenstein,  -y según me han dicho-,  que no son precisamente democráticos, la libertad personal, es menor que en cualquier otro lugar!.

Que una democracia limitada es probablemente la mejor forma posible conocida de gobierno, no significa que la podemos tener por todas partes, o incluso de que ella misma se convierta en un valor supremo, tal que, esta fuese el mejor medio para asegurar la paz, como un  "defensor pacis" o instrumento de cambio pacífico de gobierno. De hecho nuestros doctrinarios de la democracia, claramente deben tomar más en serio la cuestión de cuándo una democracia es posible.

Tal vez puedan ser inducidos a reflexionar sobre este punto, señalando en su lugar, que una democracia directa, está  basada en una asamblea de todos los ciudadanos, pero, una democracia no puede crearse a sí misma, -sino que debe siempre ser el producto de la decisión autoritaria de unos pocos- y así estos, establecerán cuáles serán los procedimientos y cuestiones que serán consultado por medio de algún plebiscito. Después de todo, algunas democracias, han sido posibles, por medio del poder militar de algunos Generales. Y con ello también, salgo de mis viejas dudas sobre si una democracia puede mantenerse en un país que no tenga ya establecidas diferentes instituciones,  lo cual enseña que la que la tradición del imperio de esta la ley ha sido, sin duda ha sido confirmada por esta historia reciente."

Le saluda atentamente,
F.A Hayek
Urachstrasse 27
D7800 Freiburg (Breisgua),
Alemania Occidental
26 de julio .

14/6/15

Peter Sloterdijk: La orgullosa mano que da (+Vídeo-entrevista)

"Hasta hace algún tiempo, directa e inequívocamente, los ricos vivían a expensas de la explotación de los pobres; en la economía actual, los ciudadanos improductivos viven cada vez más a expensas de los productivos, aunque de una manera equívoca, ya que se les dice, -y lo creen-, que cómo están en desventaja, merecen cada vez más. Hoy en día, de hecho, la mitad de la población de cada nación, se compone de personas con poco o ningún ingreso, que están exentos de impuestos y viven, en gran medida, de la otra mitad de la población, que paga impuestos. Si esta situación llegara a radicalizarse aun más, podría dar lugar a un conflicto social masivo. La tesis sumamente plausible, postulada por los defensores del libre-mercado, que la explotación se da por parte de un sector  improductivo al sector productivo, -prevalece entonces-, sobre la tesis socialista, -mucho menos prometedora-, que la explotación del sector trabajo se da por el sector capital."
Peter Sloterdijk
La mano que da, la mano que toma (2010)

Peter Sloterdijk: La mano que da. 
La nueva cuestión social
(Entrevista con Katja Gentinetta)



  • Los ciudadanos serían más felices si en lugar de pagar impuestos por obligación los donasen voluntariamente, defiende el polémico Peter Sloterdijk en su nuevo libro en español
Los dos últimos libros en castellano de Peter Sloterdijk (Karlsruhe, 1947) —el filósofo más popular de Alemania en la actualidad— son diferentes en contenido y densidad, aunque encomiables por su claridad y estilo, bien reflejado por Isidoro Reguera. No en vano a Sloterdijk lo tildan de “filósofo literario” antes que académico. Como es habitual, se muestra brillante en ambos ensayos: provocador e incisivo en el primero, y más poético en el segundo, que versa en detalle sobre la idea de Fortuna en el Decameróny, en general, en la realidad humana desde el Renacimiento; lo inspiró una visita de Sloterdijk a Extremadura, de la que da cuenta Reguera en el ensayo esclarecedor que cierra el libro.

El volumen que publica Siruela tiene otro cariz. Recoge los documentos de una sonora polémica que caldeó a los intelectuales alemanes en 2009 y 2010. Sloterdijk causó revuelo con un artículo en el Frankfurter Allgemeine Zeitung en el que esbozaba unas ideas novedosas sobre el pago de impuestos al Estado. La tesis que suscitó el rechazo mayoritario de sus críticos sostiene que los ciudadanos de un Estado democrático seríamos más felices si en lugar de pagar impuestos por obligación y bajo coacción los donásemos de forma voluntaria y, a la vez, fuésemos dueños de controlar su destino. Al autor de semejante alarde utópico le llovieron críticas aceradas de filósofos y economistas, casi todos surgidos del ala “veteroizquierdista” de la política. Objetaban que pagar impuestos de manera voluntaria beneficiaría sólo a “los ricos”, quienes se acogerían a la voluntariedad para dar lo menos posible, puesto que ellos son los malos por antonomasia, y sólo buscan esquilmar a los pobres.

Sin dar su brazo a torcer, en 2010 Sloterdijk publicó numerosos documentos de la polémica en forma de libro bajo el título: La mano que toma y la parte que da; la presente edición española contiene una selección con lo más relevante —y menos localista— del libro alemán: un combativo prólogo de Sloterdijk, los artículos de la polémica y varias entrevistas que el filósofo concedió sobre el caso. El resultado es un volumen jugosísimo y valiente que toca temas de finanzas y política, pero también de filosofía.

Muy interesante es la revisión que hace Sloterdijk de la teoría que presupone la maldad innata del ser humano desde la nueva perspectiva de la generosidad, asimismo propia del hombre. También los seres humanos son por naturaleza “dadores”. Dar y sentirse orgullosos de ello los hace felices, argumenta. Y si es un hecho que la solidaridad crece entre los más necesitados, igualmente se da entre los más pudientes —la filantropía de Bill Gates, por ejemplo—. Sloterdijk apuesta porque en una sociedad abrumada por los impuestos y dominada por el eros (el deseo incalmable de poseer), en la que el ciudadano es cada vez más invisible para el Estado que lo obliga, se haga fuerte la prevalencia del thymós, del orgullo y la valentía de los dadores libres, los contribuyentes voluntarios. En su opinión, de generalizarse la virtud de dar surgiría una ciudadanía con sentimientos más aristocráticos a la par que integradores; sustituirían al plebeyismo, pesimismo y amargura que ahora la dominan.

El rechazo que cosechó Sloterdijk entre las fuerzas progresistas de la sociedad alemana fue clamoroso; lo tacharon de “conservador neoliberal” y favorecedor de la clase acomodada. Se defendió argumentando que sólo había lanzado una mera hipótesis teórica; sin embargo, con ella puso en jaque las creencias y la conciencia de todos aquellos que, en su acomodo a la derecha o a la izquierda, parecían seguir alimentando con sus protestas y nula imaginación la sempiterna prepotencia del Estado convencional.

Fiscalidad voluntaria y responsabilidad ciudadana. Peter Sloterdijk. Edición e introducción de Carla Carmona. Traducción de Isidoro Reguera. Siruela. Madrid, 2014. 172 páginas. 17,95 euros.

El reino de la fortuna. Peter Sloterdijk. Seguido del ensayo de Isidoro Reguera “Extremadura, renacimiento, fortuna”.Traducción de Isidoro Reguera. Edición Bilingüe. Fundación Ortega Muñoz. Badajoz, 2013. 112 páginas. 12 euros.


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